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Día 8: Primer día en las Islas Cícladas

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A pesar de los temores de marearme durante la noche, dormí más que bien y nos despertamos sólos a las 6:30. Habíamos leído que la gente del barco te despertaba a las cinco y media para que no te quedaras dormido y bajaras en el puerto de Creta sin contratiempos, pero no, nadie vino. De hecho, salimos del camarote sin saber bien si habíamos llegado, fuimos a pasear por las cubiertas vacías sin entender mucho hasta que salimos y vimos que efectivamente estábamos atracados ya en el puerto de La Canea, o Chania, o directamente Xania, como le dicen los griegos.. Pero, como vimos que nadie se preocupaba mucho por si bajábamos o no, nos bañamos tranquilamente y salimos del barco justo para enganchar la salida del colectivo hacia la ciudad, que nos costó dos euros y nos dejó a dos cuadras del hotel.  Olga llegó unos minutos después (que aprovechamos para desayunar) y nos dejó hacer un recontra early check in.  Nos apuramos para tomar el colectivo a Kissamos para de ahí ir en ferry a B...

Día 9: De Xania a Heraklion

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Como ayer habían cancelado el ferry por viento, hoy pensábamos ir a Balos, pero tontamente dejamos la ventana abierta de la habitación y un mosquito nos tuvo a mal traer toda la noche y nos despertamos tarde y no agarramos el colectivo, así que la laguna de Balos será para otro año. En su defecto fuimos a Falassarna, que fue todo un hallazgo. Hora y media de colectivo y llegamos a una playa enorme con un agua tan transparente que daba vértigo y con unas rocas que formaban cuevas y restingas hermosas. Pasamos todo el día ahí, alquilamos una sombrilla y reposeras y comimos en el mismo balneario, una pizza y un plato nuevo griego, el Natzos, una especie de tostón con queso, tomates, olivas y alcaparras, riquísimo.   A las 17:30 tomamos el colectivo de vuelta a Chania, recogimos las mochilas, saludamos a la genia de Olga y nos fuimos a la terminal de colectivo. Cenamos unas empanadas de masa fila y a las 20:30 partimos hacia Heraklion, a donde llegamos pasadas las 23. El hotel Infinity...

Día 10: Buscando al Minotauro

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Nos levantamos y desayunamos en el hotel, que sorprendentemente fue muy bueno, hasta con huevos fritos, panceta y chorizo. Salimos caminando cuatro cuadras hacia el Museo Arqueológico de Heraklion. Son dos plantas muy completas con esculturas, frescos y demás elementos de las cultura minoica desde los años 7000 AC, la gran mayoría traídos desde el Palacio de Knossos. A la salida, caminamos un rato por el centro turístico de Heraklion. Después, desde la plaza de enfrente al Museo, nos tomamos el colectivo 2 hacia el mismo Palacio de Knossos. En menos de veinte minutos ya estábamos entrando, en el acceso hay un montón de guías que ofrecen visitas, el problema es que hay una sola en español y, cómo no había más hispano parlantes, si queríamos contratarla nos costaba 25 euros a cada uno, además de la entrada al palacio. Así que, fuimos por nuestra cuenta, leyendo los carteles y buscando información en internet (gracias a nuestros chips oportunamente comprados antes de viajar con un paquete...