Día 19: Los monasterios colgados del cielo

Meteora es uno de esos lugares que no siempre entran en los circuitos turísticos. La gente que visita Grecia por pocos días es muy difícil que se venga desde Atenas, nosotros armamos el recorrido en la península justamente para poder pasar por acá. Es un lugar único en el mundo. No sólo geográfica y arquitectónicamente, las vistas de esas montañas que parecieran haber sido moldeadas con piedra líquida y los monstruosos monasterios pegados a sus cimas, sino la historia de cómo fueron construidos por los monjes escapando de la invasión turca.

Así que nos levantamos temprano, con muchísima expectativa (yo sumaba el hecho que no tenía idea de cómo era el camino hasta allá arriba, y después fue una papa), desayunamos en el departamento y salimos en coche hacia los monasterios.

Primero fuimos al St. Stephan, luego al Santa Trinidad y terminamos con el Roussanou.


Vamos a decir la verdad, cuando uno visitó uno de los monasterios, visitó todos, especialmente si lo que se recorrió fue el Gran Meteoron (que es el que vimos el segundo día), no sé si vale la pela pagar la entrada a todos. Lo que sí es imperdible son las vistas desde esas terrazas increíbles colgadas a los precipicios.

Volvimos al departamento a descansar un poco y prepararnos para ir a almorzar.

Comimos en Elias Garden, si no hubiéramos visto los comentarios de Tripadvisor, jamás hubiéramos entrado, porque no había nadie y hasta parecía abandonado. Pero todo estaba riquísimo.

Volvimos al departamento a descansar un poco para estar listos para el atardecer. A eso de las 20, volvimos a las montañas, a un punto panorámico desde donde pudiéramos ver como se fue escondiendo el sol entre los monasterios. El primero estaba tan lleno de autos que fue imposible estacionar. Así que llegamos al segundo, dónde si pudimos dejar el coche al costado de la ruta, nos acomodamos en una gran roca y despedimos al sol en una tarde magnífica con vino y habano.

Regresamos al departamento, dónde cenamos unas pastas con pesto y a hacer las valijas, que mañana partíamos hacia Delfos.






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