Día 20: Consultando al Oráculo de Delfos
Dejamos el departamento a las 9 de la mañana, pero antes de entrar a la ruta, visitamos un último monasterio, el más grande y el primero que construyeron, el Gran Meteoron. Lo hicimos hoy, porque ayer estaba cerrado, si lo hubiéramos visto primero, en una de esas no entrábamos a los otros tres. Porque es el más grande, el más antiguo y el que más cosas para ver tiene.
Realmente es el más interesante, y si solo se pudiera visitar uno, es una excelente opción. Tiene varios museos, con libros originales de los siglos 6 y 7, frescos, ambientes resguardados de la época, como la cocina y la iglesia más grande de todos los monasterios.
Nos despedimos de Meteora, y a la ruta hacia Delfos.
Desayunamos en un parador de la ruta y en poco más de tres horas y de mil quinientas curvas, llegamos al hotel Orfeas. El más flojito de todo el viaje, con unos resortes en los colchones que se nos clavaron en la espalda toda la noche.
Cómo llegamos temprano, eran menos de las cuatro de la tarde, decidimos hacer hoy las actividades de mañana, así que dejamos las valijas y salimos caminando hacia el museo arqueológico.
En el camino nos encontramos decenas de estas arañas impresionantemente grandes e impresionantemente culonas, cagazo importante.
Muy interesante museo, dónde tiene esculturas del yacimiento de la Acrópolis y de Delfos, entre ellas una magnífica Esfinge de Naxos o Sphinx, figura mitológica mitad mujer mitad león con alas.
De ahí, caminamos por el yacimiento, recorriendo todos los tesoros, en templo de Apolo, dónde las pitonisas tenían el Oráculo y llegamos hasta el estadio, en lo más alto de la colina.
Luego descendimos hacia el gimnasio, que está cerrado desde hace años, pero se puede ver desde la ruta y terminamos en el santuario de Athenea.
De regreso, cenamos en una pizzería con vista al lago y volvimos al departamento, a terminar el día con un whisky polaco y un puro Vega Fina en el balcón del hotel.


































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