Día 23: Despidiendo a Grecia en la ciudad más linda
Desayunamos en el hotel, recontra casero y rico, y salimos hacia Esparta. Lo único que hicimos en esa ciudad histórica fue visitar la tumba de Leónidas y visitar el monumento en su honor.
Nos sorprendió lo descuidado que están ambos lugares, especialmente el sepulcro, con las plantas muertas y lleno de basura. De hecho, toda la ciudad se veía bastante desatendida.
De ahí, fuimos directo hacia nuestro último destino, Nauplia.
Por primera vez, estábamos en hoteles separados con Pablo. Hicimos el check in en cada uno, y almorzamos en un restaurante de comida china, para cortar un poco con tanta gastronomía griega.
Al terminar, aprovechamos que era temprano e hicimos los 40 kilómetros que nos separaban de Epidauro, para recorrer el teatro griego más grande y mejor conservado del mundo.
Impresionante el tamaño y la acústica, sentado en la última grada se puede escuchar una moneda caer en el escenario.
También recorrimos su museo y el parque arqueológico.
A la vuelta, pasamos por el castillo veneciano que domina desde una colina todo el golfo y la ciudad de Nauplia.
Pablo quiso descender por las escaleras y luego ir a otra colina, nosotros pasamos a buscar nuestras mallas para despedir Grecia nadando en esas aguas maravillosamente cristalinas.
Fue un atardecer soñado, festejando nuestro aniversario con los colores y la música perfecta.
A la noche cenamos en Aparakos, qué otra cosa, ¡pulpo para tres!
Un último habano frente al puerto y a dormir.































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